Entender a Pedro Suárez-Vertiz julio 16, 2010
Posted by meco in Libre keyBoard.trackback

Cuando Lalo me daba rides al trabajo en Miami siempre estaba el CD con canciones como ‘La niña bella’ o ‘Alguién que bese como tú’. Lalo las escuchaba como manera de retornar al Perú, a Lima, a su Lima. Ello también era al parecer la creación de un microambiente en su carro que lo animaba a contar sobre su vida de joven y soltero. “El Perú, Ameriquito”, y a pesar de mis diecinueve años era todavía Ameriquito y creo que lo del diminutivo va porque según Lalo yo era (¿lo seré aún?) una persona muy noble que no estaba preparado para esta ciudad voráz (Miami), y entonces yo pensaba que con eso también me decía que por consecuencia tampoco lo estaría (menos aún) para la otra (Lima).
Luego, de “El Perú, Ameriquito, es…” venían las historias del colegio en Miraflores y que la vida se puso fregada y que las cosas cambian y que bueno, luego de varias anécdotas terminábamos en que él se iba a hacer un trabajo que detestaba y yo también me iba a ser algo que detestaba, pero que todo sea por progresar.
Yo hacía subs (sándwiches) por la mañana y lavaba platos por la tarde-noche. Él era vendedor. Pero todo eso no importaba cuando oíamos el rock de Pedro Suarez-Vertiz, el autor de todas estas canciones con letras sobre lo cotidiano. Sobre la chica linda que sonrió, sobre cómo las mariposas se relacionan con las piernas preciosas, sobre el pasear en bicicleta y, claro, sobre el pensar cuándo volver al Perú. Pedrito tenía canciones para todos los gustos.
Lalo nunca me explicó las canciones pero el brillo en sus ojos cada vez que lo veía rumbo al trabajo me hacía entender que realmente las canciones son reflejo de momentos concretos de la vida. Yo sé que ABBA lo había dicho antes con su canción ‘Thank you for the music’, pero es que Suecia resulta muy distante para y Pedro me hablaba en peruano a mí también.
Pedrito no es muy complejo, pero parafraseaba mi país y mis situaciones. Y ahora representa momentos de mi vida a la distancia. Siempre que lo escucho recuerdo a mi amigo Lalo, quien ya no es vendedor, vive en otra ciudad y tiene empleo mejor pagado. Siempre que lo escucho recuerdo que aprendí muchas cosas de la vida escuchando sus canciones.
Solamente que compré un carro pero creo que no es precisamente una rana; acabo de venir de Brasil pero no me resfrié y a pesar que vivo en Miami todavía no he caído en la ‘degeneración actual’. Lo que sí, en algunas ocasiones de mi vida, ‘no pensé que era amor’ lo que tenía al frente y lo deje ir, por tonto.
Extraño a mi amigo Lalo. Siempre tan bueno. Y a Pedrito, gracias, eres lo máximo.
Aquí el video de una canción que no se canta sino que se habla, pero que escuché (escucho) mucho.
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