Contando los días

Resulta que el próximo lunes comienzo clases. Como diría una pintoresca amiga: Pucha, que bad.

Pero por otro lado, Pucha que bien. Porque seguiré con mi carrera, Literatura.

Y claro, ya vienen los comentarios de Wau! mitad de carrera, caramba dos años y medio más, tú puedes y ese rollo. Y por un lado eso suena interesante y exciting  dime pero ¿qué vas a hacer?

Estudio Literatura, pero cuando veo transacciones financieras de miles de dólares me resisto un poco y no sé si cerrar los ojos. Porque mi profesor de Introducción a la Filosofía, claro, me decía en primer año que no, que como literato, que como humanista no te  vas a morir de hambre, pero bien tranca que pues tengas lo que un empresario “exitoso”. Pero, claro, es que se supone que eso no nos importa, pero sí nos importa a la vez. Je, como alguna vez escribí, el “éxito”, ¿cómo lo definimos sino como simplemente exito económico?

Y de verdad, al ver transacciones financieras me pongo a pensar un poco. Porque yo como que no creo sólo en mártires sufridos. Sí en sacrificio y dedicación, pero con respeto. Si en otros países se puede hacer buen arte y trabajo intelectual rentable, ¿por qué no hacerlo aquí?

(Y recordaba en los 80 dólares que costaba la entrada más barata al Cirque du Soleil y cómo estaba repleto de gente con shows todos los días y cómo aquí en Perú exigen que como el arte y cultura es importante, nunca debemos ganar nada y ni siquiera así la gente va a las conferencias y eventos)

Manolo, es un filósofo que hizo su MBA y ahora se dedica a la empresa, sólo que con el plus de los humanistas que vemos más que números. Bien por él. Y, yo… no sé….¿tampoco, tampoco?.

Trabajo, es cierto, pero, bueno, digamos que No ganando lo que algunos amigos de mi edad consiguen con sus pequeños micro-negocios. Pero claro, a los 19 años soy un feliz mantenido por mis padres, lo sé, pero igual me preguntó que será, qué será más adelante. No hablo por el lujo (me olvidaba que en este país hay gente que hasta ve mal que alguien tenga plata), pero sí tener una vida normal, y eso sí, viajar, viajar mucho para ampliar mi sensibilidad y horizonte.

La maestría y doctorado en Europa o Estados Unidos y luego regresar, ¿será?
Mis búsquedas de tradiciones orales por los andes y amazonía, ¿cómo y cuándo? No sé, falta tiempo, pero vamos, la incertumbre fastidia un poco, pero por otro lado emociona. Cosa de ser un poco más humanista, y realista al mismo tiempo.

El lunes me matriculé en la universidad para el nuevo semestre y de pronto mi mente voló y pensé en todo eso, en todo lo malo, bueno, positivo y negativo, de querer ser un intelectual en el Perú.
Un nuevo semestre de emociones intelectuales y levitaciones del ser.

Porque en tribulaciones interiores somos francos, ¿o no ?

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