Vivir contigo

Las claves para la convivencia son taaan extrañas. Siempre creía en la tolerancia como herramienta infalible con todas las personas. Pensaba que un pacifismo consecuente podría calmar cualquier situación y hacer de la tensión una paz al menos llevadera. Una tregua tranquila, una solución curiosa. Pero resultó que desde que comencé a vivir con personas desconocidas en un país desconocido la teoría era un cuento imaginario. Un poco de desorden y la vida a veces se iba de las manos. Incluso la verdadera tolerancia llega ser nula.

Pero el tiempo pasa. Posiblemente ahora lo que en un comienzo fue un mess dio como consecuencias en cuatro meses algunas de las personas que más quiero. El frío y la soledad de Estados Unidos hacían que al inicio discutiéramos sobre cualquier cosa. En especial con una chica de voz quejumbrosa que terminé extrañando con el tiempo. Sus rabietas, caprichos y ternura.

De pronto las costumbres se fueron pasando. Instauré en la casa el tener que ducharse con la radio a todo volumen. Al igual que una hizo del reggaeton el pan de todos los días. Y lo que al inicio detestaba empezaba a gustar; también esas salsas baratas que ahora tarareo como buen latino. Pero así es, así pasa. La vida es tan voluble. Había una chica que disfrutaba preparándonos la comida y jugando en la cocina. Otra fungía el papel de mi hermanita y otra la de niña. Y mi roomate era el hip-hop fan pero que nada que ver con chicas que no sean blancas. Cuatro mujeres y dos hombres; una casa.

El tiempo pasaba y del no te aguanto se pasó a un te extraño y te quiero mucho. Es que todo era un juego, todo parecía un juego, no sé. Un juego para no perder, en donde podía no faltar las trampas y desafíos, pero tampoco las satisfacciones y esperanzas.

Tal vez el amor haya existido de forma extraña, en medio de reflexiones, miradas y conversas de media noche. Pero el juego tal vez hace que todo pase sin referentes anclados. Me gustan los juegos, y un lindo juego fue vivir contigo y pasar de odiarte a quererte y que cada vez que te vea te abrace como si nunca más volviéramos a vernos. Y es claro, nunca más estaremos todos bajo ese mismo techo, en aquella época y condiciones. Ahora que estoy en Lima, suspiro; el juego acabó y la ponderación ya no tiene sentido en tanto que no habría razón para quebrarla ahora.

Mirando y saliendo con chicas en Lima, el tiempo pasa, y sólo queda pensar en que todo fue un dulce, muy dulce juego, en donde inevitablemente se nos escapan gotas de ilusión.

(que sea feliz, que seas feliz, que sean felices y abrazos y besos, bailes y fiestas, sonrisas, porque qué lindo que todo va bien, pero ya no estamos tan juntos como antes….busquémonos amigos que siempre veamos, amores de verdad, vivamos una vida fuera de aquella utópica realidad)

Porque vivir contigo es vivir de manera especial y el recordar me da a pensar que la convivencia a uno lo hace cambiar.

(ilusión, vernos y tomarnos fotos, seguir sonriendo, ¿es necesario pedirnos todo ello? no dime que no… sigue sonriendo, ya no desayunamos juntos, ni nos levantamos en la madrugada, y los recuerdos no sé si sean más que eso, y que quien te dice que limpies la casa y el frío y la nieve, no más compras juntos a Wallmart, mi peine ya no lo coge nadie, vuelve con tu enamorada o enamorado real, con la chica que me gusta porque ya salgo tiempo con ella, y con tu chico y buena suerte y no, sigue con tu enamorada y sigue con tu vida, pero keep in touch please, que no sólo nos encontremos en algún aeropuerto y sonriamos, en serio, en serio; más). 

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