Los sueños de Any

Era de madrugada e intentaba dormir. Al día siguiente tenía universidad y trabajaba por la tarde hasta altas horas de la noche. Ergo, dormir las horas correctas era lo necesario. Pero además de eso, domir bien. Así que procuraba que hubiese silencio en la casa y caer rendido de sueño.

Pero en la habitación de una de mis roomates,  estaba prendido una radio con reggaeton a todo volumen. Daddy Yankee, Zion y Lenox y compañía. Ojo que no era un reggaeton suavecito, sino esos con unos bajos potentes que hacían retumbar toda la casa.

Claro, una casa pre-fabricada como casi todas las casas gringas de EEUU.

(Y justo pensaba en que un amigo había sacado en Lima su colección de Mozart para bebés y los beneficios de eso para el sueño, el desarrollo y la estimulación.)

Bah….. ¿cómo dormir? ¿Así? Entonces ingresaba en puntillas al cuarto ella. Any yacía echada en posición de bebé (de bebé oyendo a Mozart). Así, viéndola dormida, le apagué el CD player.

Y me iba, listo a dormir con la esperanza del silencio y and all the stuff,  pero Any se levantaba para preguntar quién había osado apagarle la música.

Así empezaron varios meses de convivencia en que Any dormía con música de Daddy Yankee, y yo no concebía cómo. Además, era el único en la casa que, cuando no teníamos despertador, levantaba a todos, incluso fechas en que eran mis days-off. En pocas palabras era “no perturben el sueño del que los despierta”.

“Reggaeton es música vulgar y no, yo nooo…”, claro luego de ver en la televisión esos reportajes que hacían los noticieros en las discotecas en donde lo bailaban de una forma asquerosa a quién no (como lo que ahora llamaríamos perreo chacalonero). Pero, no, nunca lo había imaginado como música para dormir. Para ver a Any acurrucarse. Música para bailar bien, música para tener en el CD de mi carro, combi y walkman, para la vida cotidiana.

Mozart me traía tanta tranquilidad, pero de pronto el Temped to touch  de Daddy ya resultaba un beat que reafirmaba mi identidad latina en Estados Unidos. Spanglish informal pero que era la típica situación de tantas personas en aquel país. Y de pronto aquella música ya no era un simple cúmulo de frases fuertes, sino el reflejo de ideologías, de culturas, de discursos.

Nunca sabré en que soñaba Any. Tan sólo que consiguió transmitirme su gusto reggaetonero (quién lo diría), y sí pues aquí me tienen.

 (Manuel al referirse al reggaeton imitaba a los gringos d esta manera: “Latinous tercermoundistaus ke escuuuchan miúsica barrata  reggaetounerra”.)

(Mozart no pasa de moda, pero eso no le quita campo a Daddy, ¿no?)

Un comentario sobre “Los sueños de Any

  1. muy cierto le ke dices…amitmb me enkanta el reggeton siento ke es parte de los latinos y kreo ke no solo es musica con palabras un poko fuertes komo lo ven algunas personas ,si no es la realidad de la vida cotidiana de muchas personas latinas.

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