Miami Bus – J

De pronto me subí a un bus, línea J. La típica, o sea, seamos claros, los buses no suelen ser para los gringos blancos. Me acordaba de los comentarios crueles que hacía Manuel en Las Vegas, pero a pesar de su frialdad tenían algo de razón en cierto modo: “Los buses los manejan afroamericanos.  Los usuarios son latinos y afroamericanos. Los gringos tienen carro. Y los gringos que hay en el bus son gringos misios o medios arrapastrosos”.

Me subí al bus y de pronto una señora mayor se me acercó y me empezó a hablar sobre el crucifijo que tenía en la mano. Yo le comentaba que había salido de misa en Miami Beach, y ella me empezó a hablar sobre el evangelio del día. Mmm… bueeeeno, en fin, pensé; en realidad nada del otro mundo. Pero de pronto la señora empezó a decirme que me iba a recitar el evangelio de memoria. De pronto empezó a delirar, a gritar y decir un montón de cosas que posiblemente en ningún idioma resultaban comprensibles. Una señora de rasgos japoneses que estaba al otro lado del bus me miraba sorprendido, como que “chico, ten cuidado, ten cuidado”. Y yo también, me empecé a asustar, porque mientras seguía recitando el dizque evangelio empezaba a cogerme el hombro.

Luego de quince minutos se bajó y sentí que el alma me volvía al cuerpo. Mientras tanto cruzábamos el puente de Miami Beach rumbo a Miami City.

 Una joven que vio lo que ocurría me habló. Primero en inglés y luego en castellano. Parece que le caí bien.

– ¿Qué haciendo por acá?

– Bueno acabo de llegar a Miami.

– ¿De donde eres?

– De Perú, pero ahora he venido de allá a trabajar a Estados Unidos.

– O sea, que ahora ya eres de acá.

En estricto, no, yo no era “de acá” pero por un momento entendí aquella pequeña palabra de una manera tan profunda que veía en cada persona latina del bus un recorrido de mucho tiempo de sacrificio y trabajo, persecuciones, problemas y demás.

Personas que vienen de allá, y que ahora, les guste o no pertenecen a aquí. Y ya no será de allá porque lo dejas todo para construir un futuro, y si antes eras alguien posiblemente ahora ya no seas nada más que tu vida y tu trabajo.

– No sólo he venido por unos meses.

Esta chica me comentó que era de Nicaragua, y que ya tenía varios años viviendo aquí, es más, con ciudadanía americana incluída. Me dijo en tono de consejo importante y valioso:

– Cuídate de las personas de color, no nos quieren. Desde lo de Luther King si ellos quieren no trabajan y el gobierno les da casas y comida gratis. Ellos no nos quieren porque los latinos somos trabajadores. Ellos dicen que les quitamos su trabajo, y no, mentira, son ellos que no les gusta trabajar.

Me deseó éxitos en este mundo y se bajó del bus.

Pugnas entre razas, miradas, culturas. “cuídate de ellos”. Y ella lo decía con mucha seguridad y la verdad que me hacía acordar a aquellos prejuicios que tenemos en Lima, en Perú. Prejuicios que simplemente benefician a que todo siga igual, que nada mejore.

Me bajé del bus y cada paso me llevaba a pensar sobre qué significa eso, el paso de “acá” a “allá”, que no se trata de la vida o la muerte, sino de una especie de nueva vida, que a veces es mejor, pero que no siempre resulta del modo soñado.

(miraba las calles, las personas, los edificios, mi vida)

Un comentario sobre “Miami Bus – J

  1. Después de tantos dias y, pensandolo bien, semanas sin dormir bien, he podido retomar las actividades de una adolescente normal. Lamento no haber tenido tiempo para revisar antes tu blog, pero tú, como estudiante, seguro me entiendes.
    Nada nuevo que decir… tienes talento, siempre te lo he dicho =)))
    Saludos desde Chile

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