Madrugada

Agudas notas permiten en el  silencio, todas juntas, escuchar acordes que transmiten delicadeza. Agudos transmiten delicadeza por la madrugada. Y los agudos son acordes dulces que no son poesía, ni prosa. Son acordes dulces que encantan los días en una fría madrugada de inicios de invierno y falta de calefacción.  De pronto las cosas tienen sentido curioso en medio del frío, y para el frío se necesitan músicas acogedoras que nos abracen con su calor. Tal vez algo suave que nos arrulle, tal vez algo fuerte que nos mantenga en movimiento (y así no congelarnos).

Tal vez algo sin sentido que nos jale a dormir.

De pronto las armonías son más curiosas que las diurnas, será así porque sólo nosotros las escuchamos. Y que en medio de la oscuridad nuestro oído capta mejor los detalles de cualquier susurro.

Los susurros mediocres del día desaparecen. Y ahora son mis susurros, o susurros que no puedo ver. Que no veré, pero escucho bien, que escucho mejor que nunca.

Una armonía nocturna, una armonía de madrugada que acompaña en la soledad de mi almohada y me acurruca para dejar de pensar en mediocridades diurnas con las que a veces el mundo invade.

Una madrugada que limpia los sonidos (de impurezas) como para empezar de nuevo todo y así vivir, vivir mejor.

2 comentarios sobre “Madrugada

  1. Siempre preferí la noche al día, es más íntimo. Al igual que siempre preferí el invierno, me gusta eso de estar en mi cama calentita ^^
    Saludossssss

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