Voces Brasileñas

Una vez conocí a una brasileña leyendo poesía de Carlos Drummond de Adrande para encontrarse a sí misma. Estaba echada en un colchón junto a una chimenea. Tenía el pelo claro y pintado, de piel blanca, muy blanca y con los labios muy rojos y carnosos.

El piso alfombrado y otros libros más, por ahí, poesía y libros de autoayuda. Pero los de Drummond de Andrade y Joao Guimares Rosa me miraban, y ella los quería y entendía (o al menos intentaba, al menos así lo sentía).

Porque ella se buscaba, ella tan lejos del mundo. Ella buscando Brasil, en medio del invierno gringo.

Charlene ponía cara de extrañeza, no sabía quñe hacer en medio de un frío que no le pertenecía. Simplemente se revolvía en su colchón junto a la chimenea. Ponía Bossanova o Funky en portugués para ambientar sus sala…y leía.

Buscando calor, una Aquarela do Brasil en USA.

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