Entender a Pedro Suárez-Vertiz

Cuando mi amigo Lalo me daba rides al trabajo, en Miami, siempre estaba el CD con canciones como ‘La niña bella’ o ‘Alguién que bese como tú’. Lalo las escuchaba como una manera de retornar al Perú, a Lima, a su Lima. La melodía parecía crear un momentum en su carro que lo animaba a contar sobre su vida de joven y soltero. Con una mirada perdida pero asertiva comenzaba así: “el Perú, Ameriquito, es… ”, y a pesar de mis diecinueve años era todavía “Ameriquito” y creo que lo del diminutivo va porque según Lalo yo era (¿lo seré aún?) una persona muy noble que no estaba “preparado para esta ciudad voraz” (Miami), y entonces yo pensaba si eso fuera cierto, entonces, por consecuencia, tampoco lo estaría Lima (menos aún), la capital peruana.

Luego, de “el Perú, Ameriquito, es…” venían las historias idílicas de su colegio. Y luego de eso la vida se puso fregada y que las cosas cambiaron y hubo que venirse para aquí. Bueno, después de varias anécdotas terminábamos pensando que él se iba a un empleo que apenas aguantaba y yo también me iba a hacer algo que detestaba, pero bueno-bueno, que todo sea por progresar, por salir adelante en este país del norte, aunque realmente no es tan gringolandia porque estamos en Miami. “Arriba los latinos, viva el Perú carajo”.

Yo hacía subs (sándwiches)  por la mañana y lavaba platos por la tarde-noche. Él era vendedor. Pero todo eso no importaba cuando oíamos el rock de Pedro Suarez-Vertiz. Aquel autor, compatriota nuestro, ofrecía canciones con letras sobre lo cotidiano. Historias-letras sobre la chica linda que sonrió, sobre cómo las mariposas se relacionan con las piernas preciosas, del cómo pasear en bicicleta y, claro, sobre el imaginar el día en que íbamos a volver al Perú. De esas cosas trataba el repertorio vasto y multitemático de Pedrito.

El brillo en los ojos de Lalo cada vez que reproducía aquel CD rumbo al trabajo me hacían comprender cómo, verdaderamente, las canciones son capaces de capturar y recrear momentos tan vivos de las experiencias de sus oyentes. Sí, yo sé que ABBA lo había dicho antes con su canción ‘Thank you for the music’, pero es que Suecia resulta culturalmente muy distante  y Pedro me hablaba en peruano a mí también.

Pedrito no es muy complejo, yo lo sé: así dicen mis amigos los letrados cuando lo invoco. Pero parafraseaba mi país en lenguaje claro; ahora representa momentos de mi vida a la distancia. Siempre que lo escucho recuerdo a mi amigo Lalo, quien ya no es vendedor, vive en otra ciudad y tiene empleo mejor pagado. Siempre que escucho a este cantante recuerdo que aprendí muchas cosas de la vida escuchándolo.

Las canciones de Pedrito terminaron entrando en mi corazón, y así lo parafraseo: con el tiempo me compré un carro pero creo que no es precisamente una rana; acabo de venir de Brasil (un verano entre Río y Sao Paulo) pero no me resfrié y a pesar que vivo en Miami todavía no he caído en la ‘degeneración actual’. Lo que sí, en algunas ocasiones de mi vida, ‘no pensé que era amor’ lo que tenía al frente y lo dejé ir, por tonto.

Extraño a mi amigo Lalo. Siempre tan bueno. Y a Pedrito, gracias, eres lo máximo.

Aquí el video de una canción que no se canta sino que se habla, pero que escuché (escucho) mucho.

Un comentario sobre “Entender a Pedro Suárez-Vertiz

  1. Acabo de descubrir tu blog, note que no publicas muy seguido pero me encantaría que lo hagas, considero que te mereces alguna columna en algún medio de comunicación escrito. Este post en particular, ¡me encanto! =D

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s